domingo, 30 de julio de 2017

SEMANA DEL 31 DE JULIO DE 2017 AL 6 DE AGOSTO DE 2017

DOMINGO 6


Jehová nos consuela en todas nuestras pruebas
“El Dios de todo consuelo [...] nos consuela en toda nuestra tribulación” (2 COR. 1:3, 4).

1, 2. ¿Cómo nos consuela Jehová, y qué seguridad nos da su Palabra?
UN HERMANO joven, al que llamaremos Eduardo, le dijo a Stephen, un anciano de más edad, que algo le preocupaba. Había estado pensando en que 1 Corintios 7:28 dice que quienes se casen “tendrán tribulación en la carne”. Así que le preguntó a Stephen, que estaba casado, qué era esa “tribulación” y cómo le haría frente si un día se casaba. Antes de responderle, Stephen le dijo que pensara en algo más que escribió el apóstol Pablo, que Jehová es “el Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda nuestra tribulación” (2 Cor. 1:3, 4).
Sin duda, Jehová es un Padre cariñoso y nos consuela cuando tenemos problemas. Quizás usted recuerde cómo lo guió y apoyó en más de una ocasión, probablemente mediante su Palabra. Podemos estar seguros de que él desea lo mejor para nosotros, igual que lo deseó para sus siervos del pasado (lea Jeremías 29:11, 12).
(Jeremías 29:11, 12) ”‘Porque yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando para con ustedes —es la expresión de Jehová—, pensamientos de paz, y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza. 12 Y ustedes ciertamente me llamarán y vendrán y me orarán, y yo ciertamente les escucharé.’
3. ¿Qué preguntas responderemos?
Como en cualquier otro campo de la vida, si sabemos por qué tenemos pruebas y problemas en el matrimonio o en la familia, será más fácil soportarlos. Entonces, ¿qué podría causar la “tribulación en la carne” que mencionó Pablo? ¿Qué ejemplos de tiempos bíblicos y de nuestros días pueden darnos el consuelo que necesitamos? Saber las respuestas nos ayudará a seguir adelante.

“TRIBULACIÓN EN LA CARNE” EN EL MATRIMONIO

4, 5. Mencione algunas cosas que causan “tribulación en la carne”.
Cuando Dios casó a los primeros seres humanos, dijo: “El hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne” (Gén. 2:24). Pero, como somos imperfectos, pueden surgir tensiones cuando nos casamos y formamos un nuevo hogar (Rom. 3:23). Normalmente, el esposo asume la autoridad que antes tenían los padres, pues Dios ha establecido que él sea cabeza de la esposa (1 Cor. 11:3). Quizás no sea fácil para algunos esposos asumir este nuevo papel. Y a algunas esposas tal vez les cueste aceptar la dirección de su esposo en lugar de la de sus padres. Además, las relaciones con los parientes podrían sufrir tensiones que causen problemas a los recién casados.
Las preocupaciones aumentan cuando la mujer le dice a su esposo que van a tener un hijo. Aunque se sienten muy contentos, los inquieta que puedan surgir problemas de salud durante el embarazo o más adelante. También tendrán más gastos a corto y largo plazo. Pero ese no va a ser el único cambio. La madre le dará la mayor parte de su tiempo y atención al bebé. Y el padre tendrá nuevas responsabilidades, pues debe asegurarse de que su familia tenga lo necesario. Así que los esposos ya no podrán dedicarse el uno al otro tanto tiempo como antes.
6-8. ¿Cómo podría sentirse una pareja que no tiene hijos aunque lo desee?
Algunos matrimonios enfrentan otro problema: no tienen hijos aunque lo desean muchísimo. Ni el matrimonio ni los hijos garantizan una vida sin preocupaciones, pero desear tener hijos y no lograrlo puede ser una forma de tribulación. Algunas esposas sienten mucha angustia porque no consiguen quedar embarazadas (Prov. 13:12). En tiempos bíblicos, no poder tener hijos solía considerarse una deshonra. Raquel, esposa de Jacob, se deprimió muchísimo cuando vio que su hermana tenía hijos y ella no (Gén. 30:1, 2). A algunos misioneros que sirven en países donde la gente tiene muchos hijos les preguntan por qué no han tenido ninguno. Aunque ellos expliquen con tacto las razones, a veces les responden: “¡Qué pena! Oraremos por ustedes”.
Veamos el caso de una hermana de Inglaterra que no consiguió tener hijos aunque lo deseaba mucho. Cuando llegó a la edad en que ya no podía tenerlos, se sintió destrozada, porque se dio cuenta de que no se cumpliría su deseo en este sistema. Así que ella y su esposo decidieron adoptar un niño. Sin embargo, ella reconoció: “Pasé por un período parecido a un duelo. Sabía que no era lo mismo dar a luz a tu propio hijo que adoptar uno”.
Es verdad que la Biblia dice que a la cristiana “se le mantendrá en seguridad mediante el tener hijos” (1 Tim. 2:15). Pero estas palabras no significan que tenerlos resulta en conseguir vida eterna, sino que la mujer que es madre y tiene un hogar que atender podría evitar los chismes y meterse en los asuntos de los demás (1 Tim. 5:13). De todos modos, tendrá problemas relacionados con el matrimonio y la vida de familia.
¿Cómo superar la muerte de un ser querido? 
(Vea los párrafos 9 y 12).
9. ¿Por qué es una prueba especialmente difícil la muerte del cónyuge?
Cuando pensamos en los problemas que podría tener un matrimonio, hay uno que no siempre viene a la mente: la muerte del cónyuge. Quien la sufre tal vez nunca pensó que eso podía ocurrirle a él en este sistema. Los cristianos creen firmemente en la promesa de Jesús de la resurrección, una esperanza que consuela mucho al viudo (Juan 5:28, 29). Esta es otra manera en la que nuestro cariñoso Padre les ofrece consuelo y apoyo mediante su Palabra a los que están pasando por momentos difíciles. Veamos cómo han sentido el consuelo que Dios da algunos de sus siervos y cómo los ha ayudado esto.

CÓMO ENCONTRAR CONSUELO CUANDO SUFRIMOS PRUEBAS

10. ¿Qué consoló a Ana? (Vea el dibujo del principio).
10 Ana, la amada esposa de Elqaná, tuvo una prueba difícil: no podía tener hijos, mientras que Peniná, la otra esposa de Elqaná, sí los tenía (lea 1 Samuel 1:4-7). Año tras año, Ana tenía que aguantar las burlas de Peniná, y esto la angustiaba mucho. ¿Qué la consoló? La Biblia dice que “oraba prolongadamente delante de Jehová” para contarle su problema. Sin duda, esperaba que Dios respondiera su oración. En cualquier caso, “su rostro no volvió a mostrar preocupación” (1 Sam. 1:12,17, 18). Confiaba en que Jehová le daría un hijo o la consolaría de alguna otra forma.
(1 Samuel 1:4-7) Y llegó a haber un día en que Elqaná procedió a ofrecer sacrificio, y dio porciones a Peniná su esposa y a todos los hijos e hijas de ella;  5 pero a Ana dio una sola porción. Sin embargo, era a Ana a quien él amaba, y, en cuanto a Jehová, él había cerrado la matriz de esta. 6 Y la esposa que era su rival también la irritaba penosamente a fin de hacer que se sintiera desconcertada porque Jehová le había cerrado la matriz. 7 Y así hacía ella año por año, siempre que ella subía a la casa de Jehová. Así la irritaba, de manera que ella lloraba y no comía.
11. ¿Cómo nos consuela la oración?
11 Seguiremos sufriendo pruebas mientras seamos imperfectos y vivamos en un mundo controlado por Satanás (1 Juan 5:19). Pero sabemos que podemos contar con “el Dios de todo consuelo”. Él puede ayudarnos cuando pasamos por dificultades si, igual que Ana, le oramos de todo corazón. Como ella, tenemos que hacer más que solo contarle nuestros problemas; debemos decirle exactamente cómo nos sentimos y suplicarle intensamente, desde el corazón, que nos ayude (Filip. 4:6, 7).
12. ¿Qué ayudó a Ana a ser feliz?
12 Podemos hallar consuelo incluso si no tener hijos o la muerte de un ser querido dejan un gran vacío en nuestra vida. Recordemos a una profetisa de los días de Jesús, también llamada Ana. Se había quedado viuda después de solo siete años de matrimonio, y la Biblia no dice que haya tenido hijos. A los 84 años de edad, “nunca faltaba del templo, rindiendo servicio sagrado noche y día con ayunos y ruegos” (Luc. 2:37). Adorar a Jehová consoló a Ana y la hizo feliz.
13. Dé un ejemplo de cómo los buenos amigos pueden darnos consuelo cuando no lo encontramos en la familia.
13 También pueden darnos consuelo los buenos amigos que hemos hecho en la congregación (Prov. 18:24). Veamos un ejemplo. Paula se sintió muy triste cuando su madre dejó la verdad. Esta situación no fue fácil para ella, que solo tenía cinco años. Pero tiempo después recibió mucho ánimo de Ann, una precursora de la congregación que mostró amor e interés en ella. Paula cuenta: “Aunque Ann no era de mi familia, me resultó de gran ayuda que se preocupara por mí y fuera cariñosa conmigo”. Y añade: “Esto contribuyó a que yo siguiera sirviendo a Jehová”. Su madre volvió a la congregación, lo que ha hecho muy feliz a Paula. Ann también está muy contenta, porque ayudó a Paula a no dejar de servir a Jehová.
14. ¿Cómo nos beneficia dar consuelo?
14 Vale la pena mencionar que, cuando mostramos cariño y verdadero interés en los demás, nos libramos de algunos sentimientos negativos. Muchas hermanas, casadas o no, saben que colaborar con Dios proclamando las buenas nuevas da mucha satisfacción. Su meta es honrar a Jehová haciendo su voluntad. Para algunas de ellas, la predicación es incluso una forma de terapia. No cabe duda de que todos contribuimos a la unidad de la congregación cuando nos preocupamos por los hermanos y por las personas del territorio (Filip. 2:4). Esto fue lo que hizo el apóstol Pablo. Cuidó a los hermanos de Tesalónica como lo hace “una madre” y los consoló como su padre espiritual (lea 1 Tesalonicenses 2:7,11, 12).
(1 Tesalonicenses 2:7) Al contrario, nos hicimos amables en medio de ustedes, como cuando una madre que cría acaricia a sus propios hijos.
(1 Tesalonicenses 2:11, 12) En armonía con eso, bien saben que, como un padre hace con sus hijos, nosotros seguimos exhortando a cada uno de ustedes, y confortándolos y dándoles testimonio, 12 a fin de que siguieran andando de una manera digna de Dios, que los llama a su reino y gloria.

CONSUELO EN LA FAMILIA

15. ¿Quiénes son los principales responsables de enseñar la verdad a los niños?
15 También es importante que pensemos en el consuelo y la ayuda que les damos a las familias. A veces, hermanos que llevan poco tiempo en la congregación le piden ayuda a alguien con más experiencia para enseñarles la verdad a sus hijos, incluso que estudien la Biblia con ellos. Las Santas Escrituras dicen que los padres son los principales responsables de educar a sus hijos (Prov. 23:22;Efes. 6:1-4). Y lo siguen siendo aunque en algunos casos necesiten ayuda, que desde luego agradecen mucho. Por eso, es esencial que hablen frecuentemente con sus hijos.
16. ¿Qué cosas debemos recordar cuando se nos pide que ayudemos a un niño?
16 Si un padre nos dice que estudiemos la Biblia con su hijo, debemos recordar que no estamos asumiendo su papel. Incluso es posible que se nos pida que estudiemos con el hijo de alguien que no está interesado en la verdad. En estos casos, hay que tener presente que dar ayuda espiritual no nos convierte en su padre o madre. También es sensato estudiar en la casa de los niños cuando estén los padres o un cristiano maduro, o en un lugar público apropiado. De esta manera, no se dará lugar a malas interpretaciones. Se espera que con el tiempo los padres se encarguen de educar espiritualmente a sus hijos, tal como Jehová les manda.
17. ¿De qué maneras pueden traer consuelo los niños?
17 Los jóvenes que han aprendido a amar y obedecer a Dios son un consuelo cuando respetan a los padres, los ayudan económicamente o de otras formas y contribuyen al bienestar espiritual de la familia. Lamec, un descendiente de Set que vivió antes del Diluvio, adoraba a Jehová. Él profetizó sobre su hijo Noé: “Este nos traerá consuelo aliviándonos de nuestro trabajo y del dolor de nuestras manos que resulta del suelo que Jehová ha maldecido”. Sus palabras se cumplieron cuando Dios retiró la maldición sobre la tierra (Gén. 5:29; 8:21). En nuestros días, los niños que defienden la adoración verdadera pueden traer consuelo a su familia. Pueden ayudar a sus seres queridos a aguantar las pruebas y a sobrevivir a la destrucción que se aproxima, que será mayor que la del Diluvio.
18. ¿Qué nos ayudará a aguantar a pesar de los problemas?
18 Hoy día, millones de personas encuentran consuelo cuando oran, meditan en los ejemplos de la Biblia y buscan la amistad de otros siervos de Dios (lea Salmo 145:18, 19). Sabemos que Jehová es el único que nos puede dar consuelo permanente, y sin duda eso nos ayudará a aguantar cualquier prueba o tribulación que enfrentemos, tanto ahora como en el futuro.
(Salmo 145:18, 19) Jehová está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan en apego a la verdad. 19 Ejecutará el deseo de los que le temen, y oirá su clamor por ayuda, y los salvará.
¿QUÉ RESPONDERÍA?
  • ¿Por qué podemos esperar que tengamos algunos problemas en el matrimonio y en la familia?
  • ¿Cómo consoló la oración a algunas personas mencionadas en la Biblia?
  • ¿Cómo podemos consolar a los demás?
Oye mi oración
1. Oye mi voz, te ruego, Jehová;
tuyo es mi ser, soy tu propiedad.
Eres mi Dios, mi Rey salvador.
(ESTRIBILLO)
Llegue a tu trono mi oración.
2. Gracias te doy por un día más,
por tu bondad y guía al andar.
Para aguantar, te pido valor.
(ESTRIBILLO)
Llegue a tu trono mi oración.
3. Con rectitud deseo vivir,
tu ley está muy dentro de mí.
Dame, Señor, por siempre tu amor.
(ESTRIBILLO)
Llegue a tu trono mi oración.
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